



|
|
Volcán Domuyo y La Payunia.
21 al 25 de Septiembre de 2004
Ansiada excursión que estuvimos preparando durante
varios meses. Como siempre hubo reparto inicial de tareas, una Sección
de cartografía, una de alimentación, una de vehículos, y la de revisión
por si acaso.
martes 21/09/04.
-
Empezamos mal, el martes 21 en el aeropuerto de
Mendoza con retraso del vuelo
de
Erik, que nos hizo perder 3 horas, partiendo justo al mediodía. De
allí salimos disparados en una camioneta hacia San Rafael y 25 de
Mayo, donde compramos salame y comimos al lado de la ruta, con
cervezas y pan. Llegamos a Malargüe y recogimos el vehículo a las
17:00 en el hotel Río Grande, una camioneta pick-up Mitsubishi 4x4,
muy amplia y cómoda.
-
La primera discusión importante fue sobre si llegar
a Bardas Blancas o a Barrancas.
Se
eligió la primera opción y nos quedamos en unas cabañas que hay a la
salida del pueblo, en Bardas Blancas, donde comenzamos a preparar un
opíparo banquete. La idea de este viaje era pasar todas las noches
durmiendo en carpa pero algunos integrantes venían con el síndrome
porteño (disfrutar de la máxima comodidad a cualquier costo)
así es que haciendo oídos sordos a todos los comentarios del Rengo
los demás integrantes del grupo (75% de ellos) decidieron dormir en
un albergue. Sacamos carne y sobre todo vino y al final
conseguimos batir nuestro propio récord, nunca mas nos hemos
acercado a esa cifra de una vez. Fueron 8 botellas de diferentes
productos: cerveza, vino y champagne. El resultado fue una noche de
dulces sueños, anunciando nuestros días de libertad.
miércoles 22/09/04
-
La despertada fue muy tempranera, a las 7:00, de
forma que a las 8:00 habíamos
recogido
y estábamos de nuevo en ruta. El camino a partir de ese momento es
algo incómodo, por la gran cantidad de baches y pozos que tiene. La
primera parada fue en La Pasarela, un curioso tajo formado por el
río Grande a su paso por un campo de lavas. Nos pasamos un buen rato
esperando la llegada de una "cuesta abajo muy bonita", según La Boa,
cuesta que debió desaparecer en la última glaciación. Después el
camino empeora claramente hasta llegar a Barrancas. Allí un
destacamento especial nos fumigó adecuadamente, después de pagar 3
pesos. Fue la primera de varias y diversas fumigaciones y contrafumigaciones
que parece ser que son la diversión fronteriza en estas tierras. Muy
tierno y encantador.
-
En toda esa zona se hace presente de forma continua
el volcán Tromen, que con su imponente figura no pasa desadvertido.
Forma un arco con el volcán Domuyo, al oeste, y los volcanes de la
Payunia en el este.
-
De allí seguimos el río por diferentes puestos y
pueblos, algunos muy cuidados como Ranquil del Norte
y Butanranquil,
hasta llegar a Chos Malal. Esta ciudad fue en otro tiempo capital de
la provincia y precisamente ahora celebra el centenario de la
"usurpación". Debido que la noche anterior vimos peligrar
las provisiones alcohólicas tuvimos que buscar mas provisiones en un
supermercado (podemos quedarnos sin comida mas nunca sin alcohol!!).
Reforzamos las provisiones con algún Vinazo salteño. Allí estuvimos
un par de horas, haciendo llamadas y comprando comida para la noche. Es curioso que en Neuquén no se pueda comprar
carne con hueso, de forma que una tira de costillas está sin
costillas.....algo sorprendente. Pero al menos no nos fumigaron de nuevo.
-
Al salir de Chos Malal tomamos rumbo noroeste,
empezamos a disfrutar de un paisaje fuera de serie, anchos ríos
donde imaginamos debe haber mucha pesca, pequeños pueblos donde nos
preguntábamos cual era la principal fuente de ingresos pues eran un
puñado de casas en medio de la inmensidad de la montaña. Así tomamos rumbo a Andacollo, a
cuya salida hay un
mirador sobre un valle espectacular, desde el cual se divisa la
cordillera y se puede observar el volcán Domuyo. Esta bonita villa
tiene en sus cercanías una mina de oro que desgraciadamente no
pudimos visitar. Compramos miel en un mercado de artesanía
improvisado. A partir de ese punto el camino se adentra cada vez mas
en las montañas, girando hacia el norte y llegando así al pueblo de
Las Ovejas.
-
Entre Las Ovejas y Varvarco hay una curiosa
formación natural llamada " Las piedras meonas" que son un grupo de
rocas de las cuales manan varios surtidores naturales de agua. Son
realmente curiosas de ver y nos sorprendieron bastante porque Pablo
nos las había anunciado, pero no le creíamos, ¡con ese nombre,
parecía una de sus bromas!. Allí paramos por enésima vez, y
aprovechamos para comer algún bocadillo, de forma que pudiéramos
aguantar hasta la noche.
-
El camino sigue empeorando y comienza el tramo
continuo de ripio. Encontramos sucesivos
"cajones" que siguen el cauce profundamente excavado de distintos
ríos, y de repente aparece el llamado "Cajón del Atreuco",
impresionante desfiladero a cuyas puertas está un pequeño puestito
que parece desafiar la lógica, pues fue construido debajo de un acarreo de grandes
piedras, cada una de las cuales podría hacerlo desparecer en
instantes.
-
En las alturas todo tipo de peñascos y grandes
afloramientos basálticos que recuerdan el órgano de una iglesia.
Formaciones alucinantes que con su aspecto amenazador rodean
completamente el lugar y hacen de este desfiladero un lugar
memorable. Visto desde arriba impresiona aun mas, pues a las
cerradísimas curvas, seguidas de precipicios con bordes muy
peligrosos, se une el paisaje que es cada vez mas extraño.
-
Nos acercamos ya al Volcán Domuyo y en el camino
enseguida llegamos a Aguas Calientes, lugar que como su nombre
indica tiene una gran cantidad de aguas termales a su alrededor. Nos
imaginábamos de este lugar un pequeño caserío típico de la zona …..
error!, no era mas que un conjunto de Cabañas (no mas de 5)
perteneciente al Gobierno de Neuquén cuidadas por un matrimonio
desde hace mas de 20 años. Las
cabañas que hay en ese recóndito lugar son muy acogedoras, pues
tienen calefacción y agua caliente todo el año gracias a la
abundante energía geotérmica del lugar. Las surgencias son todas de
agua muy caliente, al parecer de propiedades curativas ya que hay un
cartel muy explícito prohibiendo arrancar las algas que
prosperan en tan insospechado ambiente. Sorprende que haya seres
vivos que soporten agua en ebullición, pero estos extremófilos nos
recuerdan de nuevo la capacidad tan grande de adaptación que tiene
la vida.
-
Pasado el minúsculo pueblo, hay un camino que nos
lleva al geiser de Las Olletas. Antes de hacer noche
aprovechamos que todavía había un poco de sol para ir a visitarlo,
encontrando un pequeño surgente de aguas sulfurosas, los “viejitos”
con problemas de sinusitis aprovecharon para inhalar los vapores que
salían del surgente (aparentemente los alivio bastante). Este geiser está situado
en una ladera del volcán y expulsa continuamente agua a presión a
poca altura. De nuevo se pueden ver las algas coloreadas entre los
vapores, de fuerte olor a azufre.
-
Esa noche hicimos una carbonada espectacular con la
que combatimos muy bien el intenso frío que rápidamente se cernió
sobre nosotros. Mientras el Difunto seguía al pie de la letra las
instrucciones para preparar la carbonada se realizo un ceremonia de
ofrenda a la Pachamama que permitió que ella se apiadara de nosotros
y apareciera una botella de Norton centenario que estaba retenida
por los espíritus sufrientes, el Rengo ofrendó a sus amigos y
compañeros de ruta!. Hay que aclarar que el Rengo a estas alturas es
un experto en ofrendas a la Pachamama para convencerla de que lo
ayude a recibir las gracias de la madre que lo par..! En otras
salidas ya fue iniciado en las ofrendas
-
Esa noche el Rengo propuso otra vez dormir en
carpa pero fue derrotado con todo éxito, otra vez el 75% restante
ganó la pulseada y tuvimos que dormir en unas cómodas cabañas que
tenían calefacción natural y agua caliente pues con un ingenioso
sistema de caños traídos desde las vertientes de agua caliente
proveían un servicio que en ese sitio era de hotel cinco estrellas.
Y la ducha era con agua termal lo cual les permitió convencerse para
que se bañaran y amenguar el olor que a esta altura de la excursión
mataba.
| |
CONTINÚA |
 |
|